La tarima flotante es lo más sencillo y seguramente lo más barato.
Hay que poner una base de espuma de polietileno (es una alfombrilla
blanca finita) cubriendo toda la habitación.
Luego se van colocando las lamas encajándolas entre sí con un sistema
de click (cada fabricante tiene su propio sistema, pero son todos muy
parecidos).
Lo más importante es dejar unos 8mm ó 10 mm. de separación entre la
tarima y la pared para que no se levante con las dilataciones.
Necesitarás una sierra, unas cuñas de separación con la pared y poco
más.
Luego rematas el borde con un bonito rodapié y listo